ASOCIACION ESPAÑOLA DE LA FUCHSIA


ir a contenido

Menu Principal:


ABONADOS

CUIDADOS

ABONOS

CONCEPTOS BÁSICOS

Existen una serie de normas importantes a seguir si queremos que nuestras fuchsias estén bien cuidadas, pero para aplicarlas bien, es necesario entenderlas, de ahí que sea conveniente tener unas nociones básicas sobre la utilización de fertilizantes, que es lo que vamos a ver en este capítulo.

Nuestras plantas son como una pequeña fábrica que transforma los elementos puestos a su disposición y lo manifiestan en su riqueza productiva que, en el caso de las fuchsias, son las floraciones, por lo que si queremos estimular la actividad vegetativa, el abonado resulta imprescindible y merece la pena dedicarle el tiempo necesario a este menester.

Existen muchos nutrientes, divididos en microelementos, macroelementos, oligoelementos, etc., pero nosotros nos vamos a centrar, de entrada, en los 3 principales:

- Nitrógeno (N), que desarrolla la parte aérea, lo verde.
- Fósforo (P), que desarrolla las raíces y estimula el vigor del desarrollo, ayudando a florecer.
- Potasio (K), que favorece la formación de hidratos de carbono, garantizando una buena calidad en la floración.

Si observamos las instrucciones de nuestros fertilizantes o leemos por ahí acerca de ellos, nos encontramos constantemente con unas letras cuyo significado es imprescindible para manejarnos correctamente: N-P-K. ¿Qué significado tienen? Sencillamente, nos están indicando la concentración de estos 3 elementos en nuestro abono, de manera que, si encontramos un fertilizante que, por ejemplo, nos indica un (15-15-15), tenemos un producto en el que existe un 15% de Nitrógeno, un 15% de Fósforo y un 15% de Potasio (siempre en este orden) en cada kilogramo de fertilizante. Obviamente hay más elementos en otros porcentajes y también son útiles, pero éstos tres son los más significativos.

Es importante distinguir entre abonos orgánicos, tipo humus o mantillos y los químicos, más solubles y eficaces.

En nuestra operativa de abonados, haremos diferenciaciones entre plantas jóvenes (esquejes), plantas adultas, estaciones del año, contenedores y suelo, de manera que empezaremos por:

ESQUEJES

Tenemos a nuestro recién nacido en un pequeño contenedor en el que hemos puesto un substrato nuevo y rico, por lo que dispondrá de suficientes nutrientes para arrancar y comenzar a arraigar. Una vez que sus raíces se han desarrollado lo suficiente, nuestra pequeña planta puede empezar a alimentarse por sí sola y debemos de proporcionarle lo que necesita pero, si nos precipitamos, es posible que provoquemos una excesiva concentración de sales ante la que las pequeñas raíces no harán otra cosa más que sucumbir, motivo por el que seremos muy prudentes y esperaremos hasta la quinta semana, después de la fecha de plantación, para proporcionar los primeros nutrientes a través del riego.

Ahora nos interesa desarrollar la parte aérea, a fin de poder comenzar cuanto antes con los pinzados y así obtener una planta bien formada, por lo que nos haremos con un buen fertilizante rico en nitrógeno (NPK recomendado: 10-7-9), que empezaremos a aplicar siguiendo las indicaciones del fabricante y siendo poco generosos, es decir, siempre algo menos de las dosis recomendadas (recordad lo de la saturación en nuestras jóvenes raíces). Repetiremos esta aplicación 3 veces más, dejando pasar 7 días entre cada una de ellas y esperaremos otros 7 días más para la cuarta aplicación, pero en ésta proporcionaremos un mayor nivel de micronutrientes, más equilibrado, a ser posible con un fertilizante a base de algas, que suelen ser muy completos. Si no disponemos de él, bastará con un equilibrado total (15-15-15) o lo más aproximado.

Han transcurrido, por tanto, 4 semanas desde que hemos empezado con nuestro ciclo de abonados y seguiremos repitiendo esta sistemática hasta el comienzo de la primavera, momento en el que, si hemos ido pinzando correctamente, nos encontraremos con una fuchsia joven pero dispuesta a florecer y convertirse en una planta adulta.

ADULTAS

Se acerca la primavera y tenemos que tener nuestras fuchsias bien preparadas, por lo que las hemos podado, hemos revisado las raíces, si es que las tenemos en un contenedor, y hemos renovado parte del sustrato, momento ideal para proporcionar una enmienda orgánica, que puede ser humus de lombriz, mantillo u otros abonos que consideremos oportunos, siempre y cuando vigilemos muy de cerca las dosificaciones, ya que éste tipo de fertilizantes también pueden terminar quemando las raíces, sobre todo si las hemos podado y está desarrollando las nuevas. Si somos de los afortunados a quienes la meteorología nos permite tener una fuchsia en el suelo, limpiaremos, arreglaremos y podaremos como sea preciso y proporcionaremos esta enmienda orgánica, con la ventaja de que el propio suelo, a través de los riegos, eliminará excedentes de nutrientes, algo que en un contenedor no ocurre y de ahí la insistencia de medir escrupulosamente cada aplicación que utilicemos.

Han asomado nuevos brotes, han ido creciendo y hemos ido despuntándolos siguiendo la técnica del pinzado. Hace ya 4 semanas que le aportamos la enmienda orgánica y nuestra fuchsia, estimulada por la subida de las temperaturas y por una mayor cantidad de horas de luz, se prepara para la floración. Si observamos que todavía es pronto y aún no se ha desarrollado suficientemente la parte aérea, proporcionaremos de dos a cuatro dosis de fertilizante rico en nitrógeno (NPK recomendado: 10-7-9) para estimularla con una periodicidad de 7 días entre una y otra. A continuación, damos paso a la aplicación de fertilizantes ricos en Potasio (NPK recomendado: 5-7-7) y Fósforo (NPK recomendado 12-20-10), alternando uno y otro cada 15 días. Hay que tener en cuenta que ahora perseguimos una abundante y rica floración, principal cualidad de nuestras fuchsias, por lo que, durante esta estación, es imprescindible que seamos constantes en estas aportaciones para que no les falten los nutrientes que necesitan.

Estas dosificaciones mediante riego son bastante completas, pero siempre es recomendable, y nuestras fuchsias lo agradecerán, complementar y equilibrar mediante aplicaciones foliares con otros microelementos, lo que podemos hacer perfectamente con el abono rico en algas o el total (15-15-15) una vez por semana.

Aunque en la mayor parte de la península Ibérica las primaveras son benévolas respecto a temperaturas y humedad relativa del aire, no ocurre así con el verano. En mayor o menor grado, bien entrada esta estación, factores climatológicos como la sequedad ambiental, termómetros que sobrepasan los 30º, vientos secos, etc., pueden detener el ciclo vegetativo de nuestras fuchsias y encontrarnos incluso con dificultades para que sobrevivan, por lo que la aplicación de fertilizantes, lejos de beneficiarlas, se puede convertir en un auténtico problema, ya que la planta no los requerirá y se irán acumulando en el sustrato, algo que ya sabemos que no es nada beneficioso. Si nos encontramos bajo estas condiciones climáticas, prescindiremos de los fertilizantes y dedicaremos nuestro tiempo de ocio a mantenerlas frescas y libres de plagas.

Si nuestro verano, por el contrario, es de temperaturas moderadas y óptimas condiciones de humedad, podemos continuar bajo la misma sistemática que en primavera y seguir disfrutando de la floración.

Es importante analizar, a nivel individual, este período del año para decidir si nos conviene abonar o, por el contrario, olvidarnos por el momento.

Con la bajada de las temperaturas y la llegada del otoño, nos encontramos con una nueva oportunidad para que nuestras fuchsias nos regalen con nuevas floraciones. Disponen del vigor suficiente y de las adecuadas condiciones como para pegar un nuevo estirón y desarrollar nuevas flores, quizás incluso en menor cantidad que en primavera, pero probablemente más vistosas y de mayor tamaño. El potasio ahora será bien recibido y se manifestará rápidamente bajo flores lustrosas, por lo que reanudaremos nuestras aplicaciones quincenales alternando Fósforo y Potasio.

Se acerca el invierno y se preparan para afrontarlo. Una última aplicación de Fósforo, justo cuando veamos que quieren descansar y comienzan a perder flores, incluso las hojas, les ayudará a afrontar la bajada de las temperaturas. Aunque nuestro invierno sea suave, es importante eliminar los abonados y proporcionarle a nuestras plantas la oportunidad de entrar en fase de parada vegetativa. A partir de aquí, por tanto, las dejaremos en paz hasta el comienzo de la próxima primavera, momento en el que nuestro método operacional se reanudará para retomar el aspecto lustroso de nuestras queridas fuchsias.


Julio Iglesias (Eskibias)

INICIO | AEF | CONFUCHSIA | PROPAGACIÓN | ESTRUCTURA | CUIDADOS | PLAGAS Y ENFERMEDADES | ESPECIES | VIDEOS | ARCHIVOS | NUESTRAS FUCHSIAS | EXPOSICIONES | AREA SOCIOS | WEB AMIGAS | AGRADECIMIEN TOS | NOVEDADES | Mapa del Sitio


Regresar a contenido | Regresar al menu principal