ASOCIACION ESPAÑOLA DE LA FUCHSIA


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HIBRIDACIÓN

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HIBRIDAR FUCHSIAS

Por si alguien se anima a hibridar fuchsias y crear sus propias variedades a partir de semillas aquí es explico el proceso para hacer tus propios híbridos de fuchsias:

1. Se eligen dos fuchsias, el padre, del que se obtiene el polen, y la madre, que desarrollará el fruto y las semillas. Lo ideal es hacer por lo menos dos intentos de cada hibridación, incluso más, porque no todas las flores polinizadas desarrollan fruto y semillas, algunas se mustian y se caen, además puede haber accidentes con las flores polinizadas.
2. Una vez hecha la elección hay que tener preparados capuchones para ocultar las flores polinizadas y tutores para sujetarlos. Me explico, yo hice una especie de farolillos de papel algo más grandes que el tamaño de una flor, se pueden usar también bolsas pequeñas de plástico, pero condensan mucho la humedad. Mi consejo, reutilizad papel de las ofertas del super, que es resistente y gratis, y diseñad un cilindro que en los extremos se pueda cerrar (un extremo, el inferior, se cerrará completamente y el otro, el superior, se cerrará parcialmente para que puede salir el peciolo de la flor y no puedan entrar insectos). Elegid fuchsias con flores cerca del sustrato para que el tutor que sujeta el capuchón, no sea muy largo.
3. La flor elegida de la fuchsia madre tiene que estar a punto de abrirse pero que todavía no se haya abierto. Con una tijera de punta fina se clava la punta un poquitín en la parte más abombada del capullo y con muchísimo cuidado se cortan los sépalos en redondo. A continuación, hay que eliminar los estambres, que todavía no estarán maduros (si lo estuvieran, o sea, que mancharan al tocarlos, hay que desechar la flor porque seguramente contaminarán el estigma y no podremos asegurar la paternidad de lo futuros híbridos). A este proceso se le llama emasculación.
4. El siguiente paso es coger estambres (con unas pinzas se arrancan fácilmente) de la fuchsia padre, y untar generosamente el estigma de la flor de la planta madre. Si no estamos seguros de que el estigma está maduro (tiene que estar un poco pegajoso) se puede repetir la polinización uno o dos días después.
5. Una vez polinizada la flor de la fuchsia madre se introduce en el capuchón, que debe estar cerrado por todas partes, y se sujeta al tutor con celofán o cinta adhesiva, que estará clavado en el sustrato. Una advertencia, este proceso hay que realizarlo con un cuidado exquisito porque podemos romper la flor con la más mínima presión. Ya solo queda esperar a que se desarrolle el fruto. No suele tardar mucho, alrededor de dos o tres semanas, depende del tiempo, la variedad de fuchsia de la planta madre,…

A continuación hay un dibujo de una flor de fuchsia con sus partes y la traducción del inglés:
Pedicel= peciolo de la flor o pedúnculo floral
Sepal=sépalo
Ovary=ovario (donde se desarrollarán las semillas, el fruto)
Tube= tubo de la corola de los sépalos
Style=estilo (filamento del pistilo u órgano sexual femenino de las flores)
Petal=pétalo
Stamen=estambre (filamento del órgano sexual masculino de las flores)
Anther= antera ( están en el extremo de los estambres y contienen el polen)
Stigma=estigma (están en el extremo de los estilos y son el receptáculo del polen)



6. Durante la maduración del fruto hay que vigilarlo, sobre todo cuando está casi maduro (engorda mucho y se oscurece de color), porque en ocasiones de desprende de la planta madre y hay que ponerse a buscarlo por el suelo y el sustrato.
7. Una vez maduro y separado de la planta madre, el fruto se puede colocar un trozo de folio blanco y con ayuda de unas pinzas hay que abrirlo (estará blando) y con paciencia y vista de lince, separar una a una las semillas. Hay que sacarlas todas, las rechonchas y las aplanadas, las más oscuras y las más claras, porque no sabemos las posibilidades de germinación que tienen. Estarán un poco pringosas, así que se pueden dejar secar un poco para manipularlas con más facilidad. Un truco consiste en deshacer los frutos en un recipiente con un poco de agua, y una vez que están deshechos se filtra el agua con las semillas y restos de la pulpa con un filtro de los de cafetera, se deja secar el filtro y así se separan fácilmente las semillas, que son como granos de arena.
8. El sustrato debe estar tamizado fino (yo mezclé al 50 % arena fina lavada y sustrato con pH un poco ácido, pero me imagino que servirá igual el sustrato utilizado para las fuchsias adultas sin abonar). Una vez rellenados los tiestos, mejor pequeños para manipularlos con facilidad, se pulveriza el sustrato con un fungicida hasta que se empape bien, y se colocan las semillas en la superficie. Yo metí los tiestos en una caja de plástico transparente (invernadero) para conservar la humedad, y diariamente ventilaba la caja. En cuanto a la luz, coloqué los tiestos en una ventana en la que da el sol toda la tarde, pero puse un folio blanco en el cristal para evitar el sol directo.
Las primeras semillas comenzaron a germinar a los 15 días de sembrarlas, pero siguieron germinando durante bastante tiempo.
Dejé que todas las plantitas se desarrollaran suficientemente antes de transplantar a tiestos individuales.
Durante todo el invierno las tuve con varias horas de luz artificial.
En cuanto al abonado, lo hice como con los esquejes, a los 15 días del transplante comencé a abonar, y en primavera, cuando comenzaron a crecer más rápido, las pasé a tiestos más grandes.
Para identificarlas, usé un número (en una etiqueta clavada en el sustrato) que tenía anotado aparte con los distintos cruces.
Algunas plantas pueden tener un crecimiento raro, es decir, no producen las hojas de dos en dos o de tres en tres sino que las producen como en una especie de cogollo, pero si las dejáis desarrollarse empezarán a tener tallos que crecen bien y de ahí podréis sacar esquejes que se desarrollen perfectamente.
En cuanto a las características de las flores de los progenitores, no esperéis que de dos fuchsias de un color determinado obtengáis otra del mismo color, las leyes de la genética se imponen y el resultado es tan imprevisible como emocionante. Pero el proceso en sí es apasionante y ver cómo germinan, cómo se desarrollan y por último como florecen es impagable y maravilloso.

José Manuel (Gordon)


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