ASOCIACION ESPAÑOLA DE LA FUCHSIA


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OLLA DE TURBA

CUIDADOS

MÉTODO EUROPEO PARA PRESERVAR LAS FUCHSIAS DE LAS HELADAS

Hay muchas personas que se sienten desmotivadas con el cultivo de la fuchsia por que piensan que es una planta delicada y exige demasiadas atenciones para su disfrute. La realidad es que, una vez que las conoces, te asombras de lo fuertes e imprevistas que resultan, pero aprendiendo los cuidados básicos, te das cuentas de que compensa cultivarlas por lo agradecidas y hermosas que son.

En España, nos encontramos con climas severos en el interior de la península que nos impiden plantarlas en el suelo por que son sensibles a las heladas y durante los tórridos veranos sufren paradas vegetativas por el exceso de calor. Viéndolo así, diríamos que nuestro enclave geográfico no es el más propicio para estas plantas, sin embargo, en el centro y el norte de Europa, donde la afición es más arraigada, los inviernos son tan extremos que es imposible pensar que las fuchsias puedan tener allí seguidores. Sin embargo, son más numerosos que aquí, incluso podríamos pensar que, comparándonos con ellos, disponemos de ciertas ventajas climatológicas que nos permiten disfrutar plenamente de estas plantas.

De cómo mitigar las altas temperaturas del verano, hablaremos en otra ocasión, que todo tiene solución, pero hoy vamos a conocer un método muy extendido en Europa para protegerlas de los largos y helados inviernos: La olla de turba.

Cuando se ha terminado la época estival y el otoño empieza a alargar y enfriar las noches, las fuchsias empiezan a resentirse y se empieza a notar que pierden flores y hojas. Es en este momento cuando comienzan a actuar, ya que si esperan más, se pueden encontrar con heladas que afecten mortalmente a sus plantas, por lo que las sacan de sus macetas y las defolian completamente y proceden a un meticuloso lavado de raíces en agua para que el sustrato se desprenda completamente.



Lista para su letargo invernal. Parece muerta, pero la vida sigue latente en sus tallos y no hará más que dormirse hasta que el tiempo sea otra vez de su tolerancia.



Hay que asegurarse de que las heladas no las alcanzarán, así que el hoyo tiene que ser bastante profundo, mínimo 80 cm hasta metro o metro y medio para que la temperatura no baje de los 0º. De ancho variará según la cantidad de plantas que se tengan. Luego rociamos el fondo con polvos fungicidas y se va llenando con la turba y las fuchsias (posición horizontal). Si no se tiene tanta turba se pueden usar hojas secas o paja. Después se cubre todo con un plástico y se deja un espacio de aire de unos 15 cm, como aislante. Por último, hay que proteger el conjunto con algunas tablas o similar, que harán de tapadera. Encima otro plástico y la tierra que teníamos de cavar el hoyo.



1- Tierra excavada
2- Turba
3- Capa de aire 15 cm
4- Plástico
5- Tablas/tapadera




Hacia el mes de Febrero, en cuanto los días comienzan a ser notablemente más largos, se desentierran las fuchsias y se replantan en nuevas macetas con sustrato ligero y rico, dejándolas a punto para la nueva temporada.



A partir de la 4ª semana, comienzan a verse los primeros brotes que no pararán de crecer y dar nuevas flores hasta el próximo otoño:



Este método es usado habitualmente por muchos fuchsiadictos que viven en zona 9 y más frias, salvando así el problema del invierno.

Por:
Lali y Julio Eskibias

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