ASOCIACION ESPAÑOLA DE LA FUCHSIA


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PODA DE FUCHSIAS ENVEJECIDAS

Con el paso del tiempo, nuestras fuchsias envejecen, se hacen duras, leñosas y no brotan ni florecen como antes.
Con sus raíces sucede lo mismo, tienen raíces muy duras y sabemos que las fuchsias se alimentan por las raíces nuevas, donde se encuentran los capilares (pelillos finos) por donde en realidad absorben las sustancias nutritivas.
Por tanto, llegados a este momento, debemos hacerles un tratamiento radical.
Con esta poda, corremos peligro de que la fuchsia no rebrote, por eso, sólo lo haremos con fuchsias de varios años, que han llegado a la maceta o contenedor final, de donde no podemos pasarla a una mayor.

Se verá mejor en imágenes.

Esta fuchsia de cuatro años, ya está muy envejecida.



Lo primero es hacer una poda superficial, para conservar los esquejes para reproducirla.



Con estos esquejes obtendremos nuevas plantas.



Luego procedemos a una poda aérea más radical, lo hacemos siempre por encima de algún brote, para asegurar en lo posible la vuelta a la vida, conservando la estructura de ramas principales.



Una vez finalizado este proceso, procedemos a sacarla del tiesto, para hacer algo similar con las raíces.



Deshacemos el cepellón y lo limpiamos de tierra, con pequeños golpecitos, poco a poco y con paciencia, hasta dejarlo en este estado.



Recortamos teniendo en cuenta que al final quede proporcionada la parte aérea y la raíz






Procedemos a lavar el cepellón, sumergiéndolo en agua y lo dejamos ahí, mientras preparamos el sustrato.



Añadimos a un buen sustrato un 10% de perlita.






Recuperamos la planta de su remojo, nos ha quedado así:



Rebozamos el cepellón limpio en perlita, de esta forma este material hará de absorbente mientras la planta saca nuevas raicillas y además interrumpirá la dirección del crecimiento de las mismas, de forma que evitaremos en parte el efecto canasta, que ya conocemos.



Una vez realizado este paso, procedemos a poner un lecho de sustrato en el fondo de la maceta, cuidando de asegurar un buen drenaje, poniendo un trozo de teja o maceta rota en el agujero de desagüe y acomodamos la planta y lavada.
Ponemos un cuidado especial en enderezar la planta, de forma que se corrijan malas posiciones anteriores.



Acabamos de rellenar con el sustrato, procurando rellenar poco a poco, cuidando que no queden huecos, que la tierra quede bien pegada a las raíces y mantener la postura elegida.

No olvidaremos la identificación de nuestra planta, paso siempre importante.



Al cabo de dos o tres semanas, empezarán a brotar, si todo va como debe.






La próxima temporada tendremos plantas jóvenes a partir de una antigua, su floración será mucho más abundante y le habremos dado una nueva vida.



No podemos olvidar en ningún momento que estamos haciendo una operación arriesgada y que algunas de las plantas sometidas a este proceso nunca rebrotarán, pero si lo hacen, podremos disfrutar de un nuevo ciclo de nuestras fuchsias.

Rocío Bermejo


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