ASOCIACION ESPAÑOLA DE LA FUCHSIA


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RIEGOS

CUIDADOS

REGAR LAS FUCHSIAS

En este capítulo intentaremos aprender a regar nuestras fuchsias, tal vez la asignatura base y más complicada de su cultivo.

CANTIDAD DE AGUA

Partimos de la base de que el cultivo es en macetas o contenedores.
Si bien las fuchsias son un cultivo que necesita una elevada cantidad de agua, hay que ser muy cuidadosos con su administración y dársela poco a poco, en pequeñas dosis.
No vale encharcarlas el domingo y que se apañen toda la semana. Sus raíces se pudrirían y morirían en poco tiempo.

Tampoco podemos dejar que la maceta se seque en exceso, sobre todo si hace calor, porque en ese caso sufrirían un golpe de sed y su muerte sería inmediata, en pocas horas.

Mantener una humedad adecuada en la maceta, es fundamental para el correcto crecimiento y desarrollo de nuestras plantas.
En este punto, es preciso hacer un inciso para poner atención en el sustrato, que debe ser aireado y ligero, para que expulse el sobrante de agua con facilidad y no se quede retenida.
Para esto la perlita o vermiculita son materiales muy útiles, el porcentaje a emplear de la misma, depende de lo pesado y compacto que sea el sustrato y de la zona en la que cultivemos, no se retiene la misma humedad en Cantabria, que en Sevilla. (Entiéndase que en Cantabria pondríamos más perlita y en Sevilla menos)



La forma correcta de regar, sería la que consigue mantener la humedad en la maceta, sin que quede agua estancada, ni llegue a secarse totalmente.

Tenemos que tener en cuenta, que aunque veamos la tierra seca por arriba, en el centro de la maceta estará un poco más húmeda y en el fondo bastante más.
Si no tenemos práctica en la administración del riego, será una buena ayuda introducir un palito y regar cuando este salga medianamente seco, no antes.

También podemos recurrir al sistema más antiguo de toda la vida, introducir un dedo en la tierra, al menos hasta la primera falange, si notamos la tierra seca, es hora de regar.

Otro sistema útil es llenar las macetas de tierra hasta el borde cuando sembramos, de esta manera no queda espacio para regar en exceso.

DRENAJE

Garantizar un buen drenaje, también es fundamental, hay que asegurarse que los agujeros están libres y si hay pocos, protegerlos con una teja.



Como hemos explicado más arriba la aireación del sustrato también es un punto importante a tener en cuenta, la tierra debe ser ligera, aireada y poco pesada.

MOMENTO DEL RIEGO.

Llegados a este punto, deberíamos tener en cuenta cuantas horas de luz tendrán nuestras plantas por delante, para consumir el agua que les administramos.
Las plantas solamente realizan la fotosíntesis cuando tienen luz, por tanto es cuando consumen humedad por las raíces.
Si administramos el agua en la noche o a última hora de la tarde, esta agua permanecerá varias horas en contacto con las raíces, hasta poder ser consumida, por tanto, el riesgo de pudrición es mayor.
No pasa nada si lo hacemos de vez en cuando, pero este hábito repetido a diario, puede ser motivo de deterioro y muerte de nuestras fuchsias.
Por tanto, mejor regar cuando haya bastantes horas de luz por delante, o en caso de necesidad, hacerlo en poca cantidad.

¿Cómo detectar que nuestras plantas necesitan riego?

La primera señal es visual, vemos a nuestras plantas decaídas, tristes, flácidas y sin brillo.
En este momento es urgente un riego a fondo, de lo contrario sufrirán un golpe de sed, con muchas probabilidades de morir a causa del mismo.

La segunda señal, la recibiremos a través del tacto, al tocar las hojas, las notaremos blandas y templadas, se puede llegar a conocer el estado de nuestras plantas al tocarlas.
Cuando están correctamente regadas y el nivel de humedad es el correcto, su tacto será crujiente y fresco, si no percibimos esta sensación, con seguridad nuestras plantas, están sufriendo sed.



COMO REGAR

La forma de regar es importante para que nuestras plantas aprovechen al máximo el aporte de agua, ante todo debemos comprobar que el sustrato no esté cuarteado, agrietado y apelmazado, porque en ese caso el agua administrada se escurriría por los caminitos hechos en la tierra por otros riegos y saldría sin llegar a mojar la tierra, ni ponerse en contacto con las raíces, es lo que conocemos como percolación.



Si observamos que la maceta está en esas condiciones, por los riegos anteriores y el tiempo transcurrido sin revisar, lo primero a hacer será remover un poco el sustrato superior, con cuidado de no ahondar demasiado, para no romper las raíces, rastrillar un poquito la tierra y seguidamente proceder a regar.



No regaremos violentamente, sino que iremos poniendo un chorrito suave, repartiendo por todo el contorno de la maceta, procurando no sacar la tierra.



Esperaremos que absorba la primera que hemos echado, para aplicar un poco más.

Cuando veamos que empieza a salir agua por los agujeros de drenaje, dejaremos de proporcionarla.



La cantidad de agua que sale por los drenajes nunca será superior al 20% de la que hemos utilizado al regar.

Todo esto, parece complicado, pero si practicamos un poco al principio, enseguida tendremos el cálculo de la cantidad necesaria.

Una cantidad de agua excesiva, solo sirve para encharcar las raíces durante mucho tiempo y para arrastras los abonos y minerales, dejando la tierra desnutrida y "lavada"

REGAR SOPESANDO

Esta forma de regar, puede parecer complicada, pero es realmente fácil aprenderla y resulta óptima para nuestras plantas.

Elegimos una maceta, la tomamos en la mano antes de regar, sentimos su peso, que memorizamos rápidamente.



Procedemos a regarla a fondo, para que su hidratación sea la máxima y volvemos a cogerla en la mano, sopesándola.

Observamos que su peso ha cambiado sustancialmente, memorizamos este nuevo peso.

En los próximos días, iremos cogiendo la maceta y sopesándola, hasta que su peso sea el mínimo, el mismo que recordamos de cuando la cogimos al principio.

Resumiendo esta técnica:
Si pesa poco, regar, si pesa mucho, no regar.

Con este inicio, creo que tenemos las referencias correctas para instruirnos en un buen método de riego para nuestras plantas.

Espero que sirva de utilidad para todos.

Rocío Bermejo



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